Apología de ti.

Para mi te has ido, te has mudado ya a otros labios, a otros ojos, a otras manos. No hace falta que salgas corriendo, te he echado. Y que ya no me importa en que parte de la ciudad descansa tu corazón. No te hubiese cambiado ni por mil, pero resultaste no valer ni uno. Y en cada rincón de mi alma suena el eco de tus últimas palabras, pero no miraré atrás, estás fuera y no te quiero ver volviendo, con tu sonrisa grande y tu voz ronca. Eras mi otra mitad, la parte de mi que me completaba, me hacías estar menos sola. Pero abrí los ojos y no te vi a mi alrededor, y comprendí que nunca lo estuviste. Nunca estuviste para mi en mis horas más oscuras. Y me gustaría preguntarte como hiciste para tenerme engañada todo este tiempo, pero me dijeron que tus palabras se pudrieron, entonces ya no tengo forma de encontrarme nunca más. ¿Y por cuanto tiempo estaré congelada por mi falta de espacio sin tus latidos? No me arrepiento, pero se me han hecho tan difíciles los días sin ti que ya no se que está bien ni que está mal. Y esta va a ser una noche tan vacía como la de ayer, pero que no estés tú ya no me duele, estoy orgullosa de mi, he recuperado mi corazón, mi cabeza y mi vida, el tiempo que perdí puedes quedártelo. Quédate con todo el tiempo que derroché llorándote, con las noches despierta y mis días a medias. Le hice rayas a mi corazón para que no te fueras, pero al final fui yo la que se fue. Y te juro por los días nublados al son de Ed Sheeran, que estas, son las últimas palabras que te escribo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario