El que se marchó.

Puedo sentir la espesa niebla golpeando levemente mis parpados. Abro los ojos y todo lo que veo es soledad y tristeza. Abro los ojos y tu no estás. Puedo sentir el frío invernal amoratar mis manos y enrojecer mi nariz. Pues sentir caer una lágrima que estallará pronto contra el suelo, pero a ti no te siento. Hace tiempo que no estás cerca, y hace tiempo que todo terminó, pero ya sabes, hace dos inviernos que te fuiste y aún te recuerdo. Recuerdo tus ojos verdes fríos mirarme con tristeza, recuerdo tu desesperación tratando de salir a gritos por la garganta, recuerdo tus pasos muertos y recuerdo la llamada de que tenía que ir al hospital. Recuerdo la última vez que te vi, dijeron que sería la última, ¡que razón tenían! No podía entender tu cuerpo pálido y tendido sobre una cama, tus ojos cerrados y tu respiración y latir del corazón ausente. Tampoco recuerdo que entendiese tus brazos vendados y las gasas manchadas de sangre. 
Hoy hace dos inviernos desde que sentada en el pasillo esperé a que me dijesen que volverías, pero una mujer de bata blanca dijo que te habías marchado para siempre y que no regresarías. Me dolió que no te despidieses, ni una nota, ni una carta, ni un 'hasta siempre'.
Puedo notar el bosque que se cierne sobre mi, puedo ver la nieve caer, la soledad me abraza un año más. Sé que prometí no hablar de ti nunca, porque tu recuerdo me parte el alma, pero es que hoy hace años desde que me dejaste, y aún intento entenderlo todo, recordar la última vez que te vi y como fue. 

- ¿Te veo mañana?
-No se, quizá me vaya.
-¿El lunes, después de clase?
- No creo Lidia.
- Bueno, en ese caso, ¡ya nos veremos!
- Si, ya nos veremos.
Pero cuando volvimos a vernos tu no me viste, porque tenias los ojos cerrados y estabas muy quieto.

Puedo sentir el frío golpeando mi cara, el sol se está yendo, antes de irme quiero decirte:

''Te echo de menos, ojalá no hubieses decidido irte y dejarme aquí sola, ojalá pudiera contarle esto a alguien, ojalá hubiese habido alguien más en el pasillo del hospital para no llorar tu perdida sola.  Pero me dejaste, y dos años después aún te recuerdo, porque tu lo eras todo. Con tus ojos tristes, tu sonrisa muda y tus ganas de escapar. Ojalá hubieses esperado y hubieses cumplido tu promesa de a las 18 años llevarme contigo lejos de aquí, pero te fuiste antes y a un lugar al que no te puedo ir a buscar.''
Te necesito cada invierno Álvaro.

                                                                                        Siempre te recuerda:
                                                                                                              Lidia

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