Alberto III; punto y final.

Mis tristezas ahogadas en lagrimas, que puta ironía, ¿no? Como siempre esto acaba mal, y estoy harta de pasar página, porque algún día acabaré con esta mierda de libro escrito con sangre, mi sangre. No eres tú, soy yo, llena de traumas por los que no me valoran y me hacen sentir una mierda. Pero en ti hubo esperanzas, que pena que te viese abrazado a ella. Tu con tu nuevo cigarro, pero esta vez no era yo la que estaba a tu lado. Ella oliendo tu pelo, besando tus labios y yo mirando. 
Me prometiste volver, y volviste, 'gracias', pero volviste de su mano, y yo como una gilipollas mirando. 
Se me consume el tiempo, pero ya no lo necesito si no es contigo. ¿Que tiene ella? Joder.
Tus últimas palabras grabadas en mi mente como dagas clavadas: 'Ya no puedo darte más, no soy más que lo que soy'. Una y otra vez, y así siempre. Y ahora que te veo siempre, con tus camisetas sin mangas y tu 'chulería andante' estoy jodida, porque así, ¿como me olvido de ti? Iba a ser mi primera vez, y yo la quería contigo. Y tu conmigo, pero te fuiste, y volviste con ella. Y ahora soy yo la que no puede darte más, porque ella te lo da todo. Ella te dejará y volverás, con otro cigarro y escupiendo sangre, pero yo, yo ya no sabré ni tu nombre. Ahórrate todo el tiempo perdido y quédate conmigo. - Rompiendo a llorar - Por lo menos mírame cuando te despidas.
Estúpido, que yo puedo darte todo, puedo mirarte a los ojos y decirte que te quiero, pero de los de verdad.
Sin compromisos, solo abrazados.

Bésame o hazme daño otra vez.

 «05/05» 


Ahora y siempre.

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