- Invierno. Susurró.

Sonó el despertador, no tardo en apagarlo. La resultaba agradable aquella música, que tararearía los 15 minutos posteriores. Aunque no tuviese nada que hacer aquel domingo, ni con nadie con quien compartir aquel dolor, se levantó a las 7:30. Se sirvió una taza de café y se sentó en su cama para ver aquel bosque verde y hermoso atraves de aquel cristal adornado con algunas cuajadas de rocío y empañado por el gélido frió.Un frío que la heria el alma. El cielo encapotado la erizaba el vello. Se escapó un bostezo.No podía dejar de pensar en aquella palabra que voces del pasado verano la susurraban con cautela, clavandole el aliento en su nuca.Aquella palabra desquebrajándose en sus pupilas. Aquella palabra haciéndose un mundo en sus labios. Aquella palabra cobrando vida en sus venas. Aquella palabra invitándole a llorar. Aquella palabra dando paso a la locura demente del pasado.Aquella palabra cerrándole los parpados. Aquella palabra rozándole el rostro. Aquella palabra retumbando en sus oídos. Aquella palabra en su cabeza una y otra vez.
- Invierno. Susurró.
La palabra se materializó en recuerdos. Marchitos, olvidados, escondidos quizá. Algo brotó de su lagrimal.
- Invierno. Susurró.

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